Toalla 450 gr. Greca O Rallas Rizo 20/2 Normal
100% Algodón
0,63 €
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La toalla ha sido fiel compañera del género humano y ha estado presente en nuestra vida desde épocas muy remotas. Se sabe que ya se utilizaban en Pompeya para secarse tras el baño y eliminar las pieles muertas, como muestran algunos frescos hallados entre las ruinas de aquella ciudad romana que sepultó el Vesubio en el siglo I de nuestra Era. Las damas romanas contaban con un buen número de ellas en su tocador, un lujo que sólo algunos podían disfrutar. Y se sabe por cronistas de la época que en siglo XVI una toalla decorada a mano era un regalo muy apreciado para el ajuar de una novia. Pero su historia es todavía más antigua, pues los pueblos europeos anteriores a el Imperio Romano ya la conocían. En aquellas culturas se utilizaban pedazos de lienzo para secarse las manos, a los que llamaban tualia. Tenían un uso muy versátil, que heredó la Edad Media. Así, podían usarse como mantel y también como servilleta.

Sin embargo, la invención de este textil está comúnmente asociada con la ciudad de Bursa en Turquía. Estas toallas turcas fueron en un principio pedazos rectangulares de tejido plano de algodón o lino, muchas veces adornadas a mano, que se utilizaban en el hammam, una modalidad de baño de vapor que incluye limpiar el cuerpo y relajarse. Con el paso del tiempo, se fue generalizando su uso y su fama en el siglo XVII era ya incuestionable. Pero si algo le faltaba a la toalla para triunfar definitivamente era un boom comercial como el que tuvo lugar a finales del siglo XIX. El triunfo de la industria toallera coincidió con la generalización de la preocupación por la limpieza y la higiene. Toallas de algodón, colocadas por tamaños, eran cambiadas a diario en los hoteles neoyorquinos de principios de 1900. Desde entonces, la toalla no ha dejado de mejorar, convirtiéndose en uno de los cuatro objetos de uso imprescindible en la vida diaria de los hogares.